Cuándo y por qué empezaron a usarse las bailarinas y manoletinas
Historia y Orígenes

Cuándo y por qué empezaron a usarse las bailarinas y manoletinas

Publicado el 09 Jul, 2026

Son un básico indiscutible en nuestro armario. Nos salvan en esos días en los que queremos ir arregladas pero nuestros pies suplican piedad, y son el calzado cómodo de mujer por excelencia. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo unas zapatillas diseñadas originalmente para la danza clásica acabaron pisando el asfalto de todas las ciudades del mundo?

De los escenarios a las calles: El salto de las bailarinas

Como su propio nombre indica, el origen de este zapato está íntimamente ligado al ballet clásico. Durante el siglo XIX, las bailarinas profesionales usaban zapatillas de raso con suelas muy finas para poder realizar sus piruetas y mantenerse sobre las puntas de los pies. Eran preciosas, pero absolutamente inútiles para caminar por la calle.

No fue hasta el año 1947 cuando la historia dio un giro gracias a Rose Repetto, la madre del famoso bailarín francés Roland Petit. Preocupada por los dolores de pies de su hijo, Rose inventó una técnica de costura especial (la costura "vuelta") que hacía que las zapatillas fueran muchísimo más flexibles y cómodas. Su pequeño taller en París se hizo tan famoso que, poco a poco, las mujeres empezaron a pedir versiones de esas zapatillas con una suela un poco más dura para poder usarlas a diario.

Audrey Hepburn, Brigitte Bardot y el boom del calzado plano

Aunque Rose Repetto plantó la semilla, el verdadero "boom" mundial de las bailarinas de calle llegó en los años 50 gracias al cine. En 1956, la icónica actriz francesa Brigitte Bardot le pidió a Repetto que le fabricara unas bailarinas rojas especiales para su película Y Dios creó a la mujer. El éxito fue instantáneo: de repente, todas las mujeres querían ese look chic y sin esfuerzo.

Poco después, la elegancia de Audrey Hepburn en Funny Face (1957) terminó de consolidar este calzado. Audrey demostró que se podía ser increíblemente elegante y sofisticada llevando zapatos planos, liberando a toda una generación de la tiranía de los tacones altos.

¿Por qué las llamamos "manoletinas" en España?

Si la historia francesa tiene glamour, la versión española tiene mucho de cultura popular. En España, además de bailarinas, las conocemos comúnmente como manoletinas. Este nombre tan peculiar viene del famosísimo torero de los años 40, Manolete.

Manolete utilizaba unas zapatillas de torear muy características, planas y con un pequeño lazo en la parte delantera que se ajustaba al pie. El diseño era tan parecido a las bailarinas femeninas que el nombre cuajó en la sociedad española y se quedó para siempre.

El confort moderno: Hormas anchas y bienestar

Hoy en día, el diseño ha evolucionado para adaptarse no solo a la moda, sino a la salud de nuestros pies. Si bien las primeras bailarinas tenían suelas completamente planas que a veces causaban dolores de espalda, las versiones modernas son maravillas ergonómicas.

Especialmente para las mujeres que sufren de juanetes, pies hinchados o simplemente necesitan más espacio, encontrar bailarinas de horma ancha es un alivio absoluto. En nuestra tienda, apostamos por zapatos sin tacón cómodos que mantienen esa elegancia parisina de los años 50, pero incorporan plantillas acolchadas, suelas flexibles y materiales transpirables que se adaptan a la forma real de tu pie. Porque la verdadera elegancia empieza por sentirte bien a cada paso que das.

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